jueves, 8 de septiembre de 2016

ACTIVIDADES SOBRE *EL BANQUETE * DE PLATON





  Actividades diseñadas por Vivi Martínez:






      Relee las páginas 94-114 de “El mundo de Sofía”.

La obra de Platón “El Banquete” es un tratado sobre el amor.

  1. Investiga de qué hablan los diferentes personajes de esta obra, hay enlaces donde puedes encontrar de manera muy clara la sinopsis.
    Por ejemplo:

  1. Contesta intentado argumentar:

¿Crees que se vivía de forma diferente el amor antes?

¿Qué impedimentos podían existir?

¿Crees que aún existen prejuicios que impidan amar libremente?


  1. Escucha esta canción y sigue contestando:
¿Te sientes capaz de definir la palabra amor?

¿Cuáles son los efectos que hoy día asociamos al estado «estar enamorado»?

¿Qué entendemos cuando hablamos de amor platónico?

 ¿Te atreves a describir a tu pareja ideal?

  1. Terminamos pensando por parejas sobre esta cuestión:
El nacimiento de la filosofía en Grecia se ha entendido precisamente como el paso del mito al logos, es decir, el paso de explicaciones basadas en lo sobrenatural a explicaciones basadas en la lógica, por lo que recurrir a un mito para investigar una cuestión filosófica como la esencia del amor no es de recibo.  En muchos lugares de sus obras, Platón, que tenía un tremendo talento literario, utiliza mitos, alegorías y símbolos para explicarse. (Recuerda que lo que sabemos de Sócrates es gracias a lo que escribió Platón)
¿Cómo explica Sócrates lo que es el amor? 


https://www.youtube.com/watch?v=j9w_-9lFCPI





   Compara estas explicaciones con las que nos da la ciencia acerca de lo que nos sucede cuando nos enamoramos....


ESTRENANDO FILOSOFIA EN 4º ESO



1.-   PRESENTACIÓN DEL PROYECTO

    Con los infinitos cambios que sufrimos quienes nos dedicamos a la educación, el enésimo es la implantación a toda prisa de la LOMCE, controvertida ley cuyo recorrido no sabemos si será más o menos largo/corto. Pero mientras esa cuestión se decide o decidirá en el ámbito político, y abrumados los profesores de Filosofía por la pérdida de horas y de una asignatura que ha funcionado muy bien tras veinte años de recorrido, la Educación Ético Cívica de 4º de la ESO - absolutamente necesaria para crear una conciencia ética de la que vemos tantos ejemplos de ausencia - , todavía podemos tener la esperanza de que la optativa FILOSOFÍA de 4º ESO sea un reducto de pensamiento crítico y catalizador de ideas, a pesar de que no todos los alumnos la cursarán, tal como hacían con Ética.

      Tras el imprescindible alegato inicial, desde aquí nos  proponemos hacer un proyecto novedoso para esta asignatura, en el que vamos a colaborar dos centros educativos: el Colegio La Encarnación, de Villena (Alicante), con Viví Martínez a la cabeza del mismo, y el IES Benejúzar, de Benejúzar (Alicante), con Ángeles Boix. Perseguimos los mismos objetivos, y para llevarlos a cabo, estamos trabajando para el diseño de actividades a partir de la novela El Mundo de Sofía, de Jostein Gaarder.

    El blog será nuestra principal herramienta de comunicación y difusión del proyecto y un reflejo de lo que vamos consiguiendo en este viaje hacia la madurez de los chavales.

    Además de este mismo blog, ya hay información y actividades en los siguientes enlaces:




       Para empezar a tener las ideas claras, os pongo los cinco bloques temáticos que la ley nos dice que tenemos que trabajar, y que haremos, sin duda, pero no de una forma lineal y progresiva, sino todos juntos y revueltos, pues así es la filosofía.

  BLOQUES TEMÁTICOS: 

1.- La Filosofía y sus áreas.

2.- La identidad personal.

3.- La dimensión social del ser humano.

4.- Ética y Estética.

5.- Realidad y conocimiento. 


      Ahora, para despedir esta presentación, os pongo el primer capítulo de El Mundo de Sofía para que podáis tener una primera impresión de cómo es el libro que nos va a acompañar y a servir de guía  a lo largo de todo el curso. ¡ Bienvenidos a esta aventura!




                                                      El jardín del Edén 

.... al fin y al cabo, algo tuvo que surgir en algún momento de donde no había nada de nada... 

     Sofía Amundsen volvía a casa después del instituto. La primera parte del camino la había hecho en compañía de Jorunn. Habían hablado de robots. Jorunn opinaba que el cerebro humano era como un sofisticado ordenador. Sofía no estaba muy segura de estar de acuerdo. Un ser humano tenía que ser algo más que una máquina. 
   Se habían despedido junto al hipermercado Sofía vivía al final de una gran urbanización de chalets, y su camino al instituto, era casi el doble que el de Jorunn. Era como si su casa se encontrara en el fin del mundo, pues más allá de jardín no había ninguna casa más. Allí comenzaba el espeso bosque.
 Giró para meterse por el Camino del Trébol. Al final hacía una brusca curva que solían llamar Curva del Capitán. Aquí sólo había gente los sábados y los domingos.
 Era uno de los primeros días de mayo. En algunos jardines se veían tupidas coronas de narcisos bajo los árboles frutales. Los abedules tenían ya una fina capa de encaje verde. 
¡Era curioso ver cómo todo empezaba a crecer y brotar en esta época del año! ¿Cuál era la causa de que kilos y kilos de esa materia vegetal verde saliera a chorros de la tierra inanimada en cuanto las temperaturas subían y desaparecían los últimos restos de nieve? 
Sofía miró el buzón al abrir la verja de su jardín. Solía haber un montón de cartas de propaganda, además de unos sobres grandes para su madre. Tenía la costumbre de dejarlo todo en un montón sobre la mesa de la cocina, antes de subir a su habitación para hacer los deberes.
 A su padre le llegaba únicamente alguna que otra carta del banco, pero no era un padre normal y corriente. El padre de Sofía era capitán de un gran petrolero y estaba ausente gran parte del año. Cuando pasaba en casa unas semanas seguidas, se paseaba por ella haciendo la casa mas acogedora para Sofía y su madre. Por otra parte, cuando estaba navegando resultaba a menudo muy distante. Ese día sólo había una pequeña carta en el buzón, y era para Sofía. «Sofía Amundsen», ponía en el pequeño sobre. «Camino del Trébol 3. Eso era todo, no ponía quién la enviaba. Ni siquiera tenía sello.
 En cuanto hubo cerrado la puerta de la verja, Sofía abrió el sobre. Lo único que encontró fue una notita, tan pequeña como el sobre que la contenía. En la notita ponía: ¿Quién eres? No ponía nada más. No traía ni saludos ni remitente, sólo esas dos palabras escritas a mano con grandes interrogaciones. Volvió a mirar el sobre. Pues sí, la carta era para ella. ¿Pero quién la había dejado en el buzón?
 Sofía se apresuró a sacar la llave y abrir la puerta de la casa pintada de rojo. Como de costumbre, al gato Sherekan le dio tiempo a salir de entre los arbustos, dar un salto hasta la escalera y meterse por la puerta antes de que Sofía tuviera tiempo de cerrarla.
 –¡Misi, misi, misi!
 Cuando la madre de Sofía estaba de mal humor por alguna razón, decía a veces que su hogar era como una casa de fieras, en otras palabras, una colección de animales de distintas clases. Y por cierto, Sofía estaba muy contenta con la suya. Primero le habían regalado una pecera con los peces dorados Flequillo de Oro, Caperucita Roja y Pedro el Negro. Luego tuvo los periquitos Cada y Pizca, la tortuga Govinda y finalmente el gato atigrado Sherekan. Había recibido todos estos animales como una especie de compensación por parte de su madre, que volvía tarde del trabajo, y de su padre, que tanto navegaba por el mundo. Sofía se quitó la mochila y puso un plato con comida para Sherekan. Luego se dejó caer sobre una banqueta de la cocina con la misteriosa carta en la mano.
 ¿Quién eres? 
En realidad no lo sabía. Era Sofía Amundsen, naturalmente, pero ¿quién era eso? Aún no lo había averiguado del todo. ¿Y si se hubiera llamado algo completamente distinto? Anne Knutsen, por ejemplo. ¿En ese caso, habría sido otra? De pronto se acordó de que su padre había querido que se llamara Synnove. Sofía intentaba imaginarse que extendía la mano presentándose como Synnove Amundsen, pero no, no servía. Todo el tiempo era otra chica la que se presentaba. Se puso de pie de un salto y entró en el cuarto de baño con la extraña carta en la mano. Se coloco delante del espejo, y se miró fijamente a sí misma.
 –Soy Sofía Amundsen –dijo.
 La chica del espejo no contestó ni con el más leve gesto. Hiciera lo que hiciera Sofía, la otra hacia exactamente lo mismo. Sofía intentaba anticiparse al espejo con un rapidísimo movimiento, pero la otra era igual de rápida. –¿Quién eres? –preguntó. No obtuvo respuesta tampoco ahora, pero durante un breve instante llegó a dudar de si era ella o la del espejo la que había hecho la pregunta. Sofía apretó el dedo índice contra la nariz del espejo y dijo: 
–Tú eres yo:
 Al no recibir ninguna respuesta, dio la vuelta a la pregunta y dijo: 
–Yo soy tu.
 Sofía Amundsen no había estado nunca muy contenta con su aspecto. Le decían a menudo que tenía bonitos ojos almendrados, pero seguramente se lo dirían porque su nariz era demasiado pequeña y la boca un poco grande. Además, tenía las orejas demasiado cerca de los ojos. Lo peor de todo era ese pelo liso que resultaba imposible de arreglar. A veces su padre le acariciaba el pelo llamándola la muchacha de los cabellos de lino», como la pieza de música de Claude Debussy. Era fácil para él, que no estaba condenado a tener ese pelo negro colgando durante toda su vida. En el pelo de Sofía no servían ni el gel ni el spray. A veces pensaba que le había tocado un aspecto tan extraño que se preguntaba si no estaría mal hecha. Por lo menos había oído hablar a su madre de un parto difícil. ¿Era realmente el parto lo que decidía el aspecto que uno iba a tener?
 ¿No resultaba extraño el no saber quien era? ¿No era también injusto no haber podido decidir su propio aspecto? Simplemente había surgido así como así. A lo mejor podría elegir a sus amigos, pero no se había elegido a sí misma. Ni siquiera había elegido ser un ser humano. ¿Qué era un ser humano? Sofía volvió a mirar a la chica del espejo.
 –Creo que me subo para hacer los deberes de naturales –dijo, como si quisiera disculparse. 
Un instante después, se encontraba en la entrada. No, prefiero salir al jardín, pensó. –¡Misi, misi, misi, misi! Sofía cogió al gato, lo sacó fuera y cerró la puerta tras ella. Cuando se encontró en el caminito de gravilla con la misteriosa carta en la mano, tuvo de repente una extraña sensación. Era como si fuese una muñeca que por arte de magia hubiera cobrado vida. ¿No era extraño estar en el mundo en este momento, poder caminar como por un maravilloso cuento?
 Sherekan saltó ágilmente por la gravilla y se metió entre unos tupidos arbustos de grosellas. Un gato vivo, desde los bigotes blancos hasta el rabo juguetón en el extremo de su cuerpo liso. También él estaba en el jardín, pero seguramente no era consciente de ello de la misma manera que Sofía.
 Conforme Sofía iba pensando en que existía, también le daba por pensar en el hecho de que no se quedaría aquí eternamente. Estoy en el mundo ahora, pensó. Pero un día habré desaparecido del todo. 
¿Habría alguna vida mas allá de la muerte? El gato ignoraría también esa cuestión por completo? 
La abuela de Sofía había muerto hacía poco. Casi a diario durante medio año había pensado cuánto la echaba de menos. ¿No era injusto que la vida tuviera que acabarse alguna vez? En el camino de gravilla Sofía se quedó pensando. Intentó pensar intensamente en que existía para de esa forma olvidarse de que no se quedaría aquí para siempre. Pero resultó imposible. En cuanto se concentraba en el hecho de que existía, inmediatamente surgía la idea del fin de la vida. Lo mismo pasaba a la inversa: cuando había conseguido tener una fuerte sensación de que un día desaparecería del todo, entendía realmente lo enormemente valiosa que es la vida. Era como la cara y la cruz de una moneda, una moneda a la que daba vueltas constantemente. Cuanto más grande y nítida se veía una de las caras, mayor y más nítida se veía también la otra. La vida y la muerte eran como dos caras del mismo asunto. No se puede tener la sensación de existir sin tener también la sensación de tener que morir, pensó. De la misma manera, resulta igualmente imposible pensar que uno va a morir, sin pensar al mismo tiempo en lo fantástico que es vivir.
 Sofía se acordó de que su abuela había dicho algo parecido el día en que el médico le había dicho que estaba enferma. Hasta ahora no he entendido lo valiosa que es la vida», había dicho. ¿No era triste que la mayoría de la gente tuviera que ponerse enferma para darse cuenta de lo agradable que es vivir? ¿Necesitarían acaso una carta misteriosa en el buzón? 
Quizás debiera mirar si había algo más en el buzón. Sofía corrió hacia la verja y levantó la tapa verde. Se sobresaltó al descubrir un sobre idéntico al primero. ¿Se había asegurado de mirar si el buzón se había quedado vacío del todo la primera vez? También en este sobre ponía su nombre. Abrió el sobre y sacó una nota igual que la primera. 
¿De dónde viene el mundo?, ponía. 
No tengo la más remota idea, pensó Sofía. Nadie sabe esas cosas, supongo. Y sin embargo, Sofía pensó que era una pregunta justificada. Por primera vez en su vida pensó que casi no tenía justificación vivir en un mundo sin preguntarse siquiera de dónde venía ese mundo.
 Las cartas misteriosas la habían dejado tan aturdida que decidió ir a sentarse al Callejón. El Callejón era el escondite secreto de Sofía. Solo iba allí cuando estaba muy enfadada, muy triste o muy contenta. Ese día sólo estaba confundida.
 La casa roja estaba dentro de un gran jardín. Y en el jardín había muchas partes, arbustos de bayas, diferentes frutales, un gran césped con mecedora e incluso un pequeño cenador que el abuelo le había construido a la abuela cuando perdió a su primer hijo, a las pocas semanas de nacer. La pobre pequeña se llamaba Marie. En la lápida ponía: «La pequeña Marie llegó, nos saludó y se dio la vuelta.
 En un rincón del jardín, detrás de todos los frambuesos, había una maleza tupida donde no crecían ni flores ni frutales. En realidad, era un viejo seto que servía de frontera con el gran bosque, pero nadie lo había cuidado en los últimos veinte años, y se había convertido en una maleza impenetrable. La abuela había contado que el seto había dificultado el paso a las zorras que durante la guerra venían a la caza de las gallinas que andaban sueltas por el jardín.
 Para todos menos para Sofía, el viejo seto resultaba tan inútil como las jaulas de conejos dentro del jardín. Pero eso era porque no conocían el secreto de Sofía. Desde que Sofía podía recordar, había conocido la existencia del seto. Al atravesarlo encogida, llegaba a un espacio grande y abierto entre los arbustos. Era como una pequeña cabaña. Podía estar segura de que nadie la encontraría allí.
 Sofía se fue corriendo por el jardín con las dos cartas en la mano. Se tumbó para meterse por el seto. El Callejón era tan grande que casi podía estar de pie, pero ahora se sentó sobre unas gruesas raíces. Desde allí podía mirar hacia fuera a través de un par de minúsculos agujeros entre las ramas y las hojas. Aunque ninguno de los agujeros era mayor que una moneda de cinco coronas, tenía una especie de vista panorámica de todo el jardín. De pequeña, le gustaba observar a sus padres cuando andaban buscándola entre los árboles.
 A Sofía el jardín siempre le había parecido un mundo en sí. Cada vez que oía hablar del jardín del Edén en el Génesis, se imaginaba sentada en su Callejón contemplando su propio paraíso.
 «¿De dónde viene el mundo?»
 Pues no lo sabía. Sofía sabía que la Tierra no era sino un pequeño planeta en el inmenso universo. ¿Pero de dónde venía el universo? Podría ser, naturalmente, que el universo hubiera existido siempre; en ese caso, no sería preciso buscar una respuesta sobre su procedencia. ¿Pero podía existir algo desde siempre? Había algo dentro de ella que protestaba contra eso. Todo lo que es, tiene que haber tenido un principio, ¿no? De modo que el universo tuvo que haber nacido en algún momento de algo distinto.
 Pero si el universo hubiera nacido de repente de otra cosa, entonces esa otra cosa tendría a su vez que haber nacido de otra cosa. Sofía entendió que simplemente había aplazado el problema. Al fin y al cabo, algo tuvo que surgir en algún momento de donde no había nada de nada. ¿Pero era eso posible? ¿No resultaba eso tan imposible como pensar que el mundo había existido siempre? En el colegio aprendían que Dios había creado el mundo, y ahora Sofía intentó aceptar esa solución al problema como la mejor. Pero volvió a pensar en lo mismo. Podía aceptar que Dios había creado el universo, pero y el propio Dios, ¿qué? ¿Se creó él a sí mismo partiendo de la nada? De nuevo había algo dentro de ella que se rebelaba. Aunque Dios seguramente pudo haber creado esto y aquello, no habría sabido crearse a si mismo sin tener antes un sí mismo» con lo que crear. En ese caso, sólo quedaba una posibilidad: Dios había existido siempre. ¡Pero si ella ya había rechazado esa posibilidad! Todo lo que existe tiene que haber tenido un principio.
 –¡Caray!
 Vuelve a abrir los dos sobres
. ¿Quién eres? 
¿De dónde viene el mundo?»
 ¡Qué preguntas tan maliciosas! ¿Y de dónde venían las dos cartas? Eso era casi igual de misterioso ¿Quién había arrancado a Sofía de lo cotidiano para de repente ponerla ante los grandes enigmas del universo? 
Por tercera vez Sofía se fue al buzón.
 El cartero acababa de dejar el correo del día. Sofía recogió un grueso montón de publicidad, periódicos y un par de cartas para su madre. También había una postal con la foto de una playa del sur. Dio la vuelta a la postal. Tenía sellos noruegos y un sello en el que ponía Batallón de las Naciones Unidas». ¿Sería de su padre? ¿Pero no estaba en otro sitio? Además, no era su letra.
 Sofía notó que se le aceleraba el pulso al leer el nombre del destinatario: Hilde Moller Knag c/o Sofía Amundsen, Camino del Trébol 3...”. La dirección era la correcta. La postal decía: 
Querida Hilde: Te felicito de todo corazón por tu decimoquinto cumpleaños. Cómo puedes ver, quiero hacerte un regalo con el que podrás crecer. Perdóname por enviar la postal a Sofía. Resulta más fácil así. 
Con todo cariño, papá.
Sofía volvió corriendo a la cocina. Sentía como un huracán dentro de ella.
 ¿Quién era esa Hilde que cumplía quince años poco más de un mes antes del día en que también ella cumplía quince años?
 Sofía cogió la guía telefónica de la entrada. Había muchos Møller Knag. 
Volvió a estudiar la misteriosa postal. Sí, era autentica, con sello y matasellos.
 ¿Porqué un padre iba a enviar una felicitación a la dirección de Sofía cuando estaba clarísimo que iba destinada a otra persona? ¿Qué padre privaría a su hija de la ilusión de recibir una tarjeta de cumpleaños enviándola a otras señas? ¿Por qué resultaba «más fácil así»! Y ante todo: ¿cómo encontraría a Hilde? De esta manera Sofía tuvo otro problema más en que meditar. Intentó ordenar sus pensamientos de nuevo: Esa tarde, en el transcurso de un par de horas, se había encontrado con tres enigmas. Uno era quién había metido los dos sobres blancos en su buzón. El segundo era aquellas difíciles preguntas que presentaban esas cartas. El tercer enigma era quien era Hilde Møller Knag y por qué Sofía había recibido una felicitación de cumpleaños para aquella chica desconocida. (15) Estaba segura de que los tres enigmas estaban, de alguna manera, relacionados entre si, porque justo hasta ese día había tenido una vida completamente normal.
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lunes, 1 de agosto de 2016

*ION* o Sobre la Ilíada (De la Poesía)



        En esta entrada voy a resumir brevemente el diálogo de Platón Ion, obra muy escueta y de la que se llegó a poner en duda la autoría de Platón. La fecha de composición es incierta, pero a través de ciertos nombres que se citan en la misma, se puede datar alrededor del 401 a C.

        En esta obra nos encontramos con un Sócrates que tarda muy poco tiempo en convencer a su interlocutor de las ideas erróneas que alberga acerca de la clasificación de la poesía como arte. Se dice que Platón ideó un interlocutor demasiado fácil de convencer, y por ello el diálogo es un buen ejemplo para aquellos que se introducen en el estudio del método socrático, de su dialéctica, ya que se puede leer con rapidez y ver cómo avanza con las preguntas y el tipo de las mismas (ironía y mayeutica), y el resultado de las mismas: que alguien descubra la verdad por sí mismo, con la ayuda de Sócrates como "partera" de almas. También es un buen texto para contraponer el saber filosófico y la poesía, ambos tratando de temas vitales, pero en un modo bien diferente: mientras la poesía tiene como objetivo la belleza y es subjetiva, la filosofía busca una explicación racional del orden natural y los temas humanos que sea universalmente válida; su objetivo es la verdad.

          Profundizando más en el tema del diálogo, también vemos que Platón usa la crítica a la poesía homérica como una crítica a la educación en la Antigua Grecia: si hasta ahora Homero y Hesíodo han sido la materia de estudio, la fuente de saber, tanto teórico (las cosmogonías y los mitos sobre la naturaleza) como práctico (estos textos eran la norma de conducta del ciudadano) mediante un uso bello del lenguaje, buscando más el deleite que la instrucción, desde Sócrates y los sofistas, la educación tiene otro objetivo deferente: la técnica del uso convincente del lenguaje en los sofistas, y la búsqueda de la verdad en la dialéctica de Sócrates - Platón. 

           Por último, y antes de escribir el resumen de la obra, decir Ion es el nombre de un joven rapsoda  (un artista ambulante que recita poemas en distintas poblaciones) originario de Éfeso (la cuna de Heráclito, "El Oscuro", el defensor del devenir, del todo fluye, y a quien Platón considera como anclado en la pura apariencia, sin atender al verdadero ser, el estático, único e inmutable de Parménides), y  que acaba de ganar un premio recitando a Homero en Epidauro.




        RESUMEN DEL ION DE PLATÓN.


       Sócrates se encuentra con el joven rapsoda Ion de Éfeso, quien viene de Epidauro, de las fiestas de Asclepios o "Grandes Esculapias", que se celebraban entre finales de abril y comienzos de julio, cada cuatro años, y durante tres días. Sócrates lo saluda, alabando la profesión de rapsoda, ya que deben atender a su presencia y conocer a conde el pensamiento de los poetas, sobre todo de Homero, ya que, según Sócrates, el rapsoda interpreta "el pensamiento del poeta ante sus oyentes". Ion se jacta de su arte y de ser el mejor intérprete de Homero.

       Entonces le pregunta Sócrates si conoce a algún otro poeta, además de Homero, e Ion responde que su interés se centra en Homero y ningún otro, afirmación que extraña a Sócrates, ya que los poetas tocan temas comunes, y para poder determinar quién de ellos lo hace mejor, es necesario conocer a ambos para tener elementos de juicio. Queda perplejo Ion, y reconoce ante Sócrates que a él le sucede algo raro: sólo se interesa por Homero, y nada por ningún otro poeta; ante ello, Sócrates hace su diagnóstico:

              "...para todo el mundo está bien claro que tú eres incapaz de hablar de Homero en virtud de un arte y de una ciencia.Si fuera el arte lo que te daba la capacidad de ello, estarías también en disposición de hablar de todos los demás poetas sin excepción" (532 b).





      Se pasa así a la parte del diálogo en la que Sócrates definirá con más concreción el problema a tratar, que en este caso es determinar si existe un arte de la poesía en general (tesis de Ion), o por el contrario, la poesía no puede ser clasificada como arte o como ciencia. Comienza examinando diferentes artes , como la pintura, la escultura y la música, y hace ver a Ion que , para considerar a alguien versado en alguna de ellas, no es suficiente con conocer a una única persona que se dedique a ella, e Ion conviene con Sócrates en este punto, pero sigue insistiendo en que, sin saber por qué, él nada más puede interpretar a Homero, y por ello, Sócrates determina que en el joven rapsoda sucede algo sobrenatural: su capacidad y arte de recitar no es una técnica, arte o ciencia, sino que responde a la posesión de una fuerza divina:

           "(...) Este don de hablar bien sobre Homero es, en ti, no un arte,..., sino una fuerza divina. Ella es la que te impulsa y pone en movimiento como ocurre con la piedra que Eurípides denominó magnética y que comúnmente se llama de Heraclea..." (532 d-e).

    Según Sócrates, a los poetas líricos le sucede lo mismo que a las piedras o virutas de hierro, que son atraídas por el imán , sin poder resistirse; en el caso de los poetas, son las musas las que ejercen como imán, y los poetas , las piedras o virutas de hierro que los imantan. Es por ello que los poetas se tienen como sagrados.Y como dependen de las Musas, sólo se les da bien un género en el que sobresalen - ditirambos, encomios, pantomimas, epopeyas, yambos -, siendo mediocres en los demás. Por todo ello, no son dueños de su arte, sino instrumentos de los dioses, como profetas y adivinos que se "vacían" de sí mismos para dar cabida a la divinidad.

      De los poetas, pasa entonces a considerar a los rapsodas, que interpretan lo que los poetas han proferido cuando han sido poseídos por la divinidad; son intérpretes de intérpretes. Pregunta Sócrates a Ion qué le sucede cuando interpreta pasajes de Homero patéticos, fuerte, dramáticos, e Ion responde:"...cuando recito algún pasaje patético, mis ojos se llenan de lágrimas; si lo que recito es un pasaje terrible o extraño, del miedo que siento se me ponen de punta los cabellos y el corazón me late con fuerza" (535 d).

        Con tal descripción, ve Sócrates claro que una persona en tal estado no es dueña de su razón, y lo mismo sucede con los espectadores, imantados por la divinidad como las piedras de Heraclea a las que anteriormente hizo referencia: la divinidad imanta al poeta, este al rapsoda, que atrae al público, "(...).Y la divinidad , a través de todos estos intermediarios, arrastra hacia donde le place el alma de los humanos, haciendo pasar esta fuerza de los unos a los otros" (535 e).




       
     Sócrates hace ver a Homer que está poseído por Homero, y ello no es arte ni ciencia, sino oun privilegio divino. Ion no cree estar en ese estado de trance, sino que cree conocer suficientemente a Homero.

     (En este punto hemos alcanzado el punto de inflexión del método socrático: se ha obrado con las preguntas para deshacer los falsos conocimientos instalados en el alma de su interlocutor. Estas preguntas pueden ser jocosas o parecer poco serias, pero han cumplido su función desde el momento en el que Ion ha reconocido no poder explicarse qué le pasa con su actividad como rapsoda; es el momento en el que Sócrates cambiará la forma de preguntar, ahora teniendo como objetivo construir conocimiento verdadero en su interlocutor, y no meramente destruir lo que hubiere en él de falso o erróneo. Recordemos que la primera parte del método se denomina IRONÍA, y la segunda MAYEUTICA , o arte de "partear almas" (sobre la relación de Sócrates y al arte de las parteras, ver la siguiente entrada: http://mujeresparalahistoria.blogspot.com.es/2014/10/un-espacio-casi-femenino-comadronas.html).

    Comienza Sócrates a preguntar a Ion sobre pasajes de Homero que traten sobre las artes del auriga, el médico, el pescador o el adivino, y conviene Ion con Sócrates en que, quien más sabe sobre cada una deseas artes son las personas que se dedican a ellas. A continuación, pide Sócrates a Ion que cite algún pasaje sobre el arte del rapsoda y sus particularidades, e Ion le dice que todos lo son, ante lo que Sócrates lo acusa de tener mala memoria, pues trata de otras artes y ninguna es la del rapsoda.
Ante ello, responde Ion que el arte y la ciencia sobre la que versa su actividad es el lenguaje adecuado para cada persona y cada actividad, ante lo que Sócrates pregunta si el lenguaje de un capitán de navío, un esclavo o una hilandera lo conocen mejor los rapsodas que cada uno de ellos.
Acorralado Ion, afirma que su arte es como el de los generales, y Sócrates le dice que si es igual ser un rapsoda que un general, no entiende por qué no va viajando por toda Grecia dirigiendo ejércitos en vez de recitando, y que hay ejemplos de generales extranjeros en Atenas, y que ser de Éfeso no iba a ser obstáculo.

      Se llega así al planteamiento del dilema: o Ion es un verdadero artista sobre Homero, y no le ha mostrado a Sócrates su arte en absoluto, y es así un hombre injusto, o bien, no tiene arte, sino que es poseído por la divinidad, y es entonces un hombre divino. Ante el cual, Ion acepta:

 I  - (...)" Es mucho más bonito que se me considere divino".

S  -"Pues bien, Ion, te concedemos lo que te parece más bello: el ser divino y el carecer de los conocimientos del arte en tus elogios sobre Homero) (542 b).


       

jueves, 21 de julio de 2016

Cine y literatura: Frankenstein y Henry James

      

        Todos sabemos que el verano nos trae mucho tiempo de relax y en el que nos es dado pensar con un poco más de tranquilidad, pero a veces también con una cierta audacia que la rutina nos anestesia. Fruto de este tiempo libre y de ver películas y leer libros es el siguiente artículo, publicado inicialmente en Anthropocinema, el blog de cine que compartimos Encarnación y María Lorenzo y yo misma. Pero, por si alguien de vosotros todavía no lo ha descubierto, os pego aquí el artículo completo. 

          Espero que disfrutéis de la lectura, de buena literatura y buen cine en el verano.





I.- INTRODUCCIÓN.-


   El Jovencito Frankenstein es una genial comedia de 1974, dirigida por Mel Brooks y con guión de Mel Brooks y Gene Wilder, protagonista de la cinta como el científico Frederick Frankenstein, nieto de Víctor Frankenstein, el creador del monstruo original. La cinta es una parodia de las películas que la Universal rodó en los años 30 adaptando la novela de Mary Shelley, Frankenstein o el moderno Prometeo, y en ella usa incluso el atrezzo del laboratorio creado por Kenneth Strickfaden para la película de 1931 Frankenstein con Boris Karloff como el monstruo.

    En la comedia, el doctor Frederick Frankenstein es profesor universitario en Estados Unidos, y  se presenta dando clase de anatomía del cerebro y la explicación del impulso nervioso. Todo es muy aséptico, racional y él se defiende continuamente de las relaciones que un estudiante pretende establecer entre su trabajo y el de su abuelo, el famoso creador del monstruo que acabó tan trágicamente (referencia a la historia de Mary Shelley narrada en la película de James Whale).
   
        En la comedia de Brooks nos encontramos con personajes inolvidables, como Marty Feldman en el papel de Igor, negando su evidente joroba y protagonizando los gags más divertidos de la película, y cuya forma de mirar y dirigirse directamente al público hacen partícipe al espectador de la historia  que se está narrando. También está la hierática Frau  Blücher, la pronunciación de cuyo nombre hace relinchar a los caballos, y por último, el personaje que nos interesa en esta entrada: Inga, la ayudante del doctor Frankenstein, caracterizada por una ingenuidad tan abrumadora que a veces parece que está escondiendo segundas intenciones, una espontaneidad creadora de equívocos procaces que la hacen ser un personaje parecido a la Daisy Miller de Henry James en su narración del mismo título. Daisy Miller es tenida por un prototipo de joven ignorante de las reglas que rigen las relaciones sociales, en su caso, entre la clase acomodada de americanos que, a principios del siglo XX, viajaban a Europa a pasar varios meses - como poco - en un gran tour cuyo fin era adquirir una pátina de cultura y sofisticación, una joven cuyas proferencias llevan al narrador de la historia - el señor Winterbourne - a pensar que la joven es un bello flirt sin más.

        


II.- LA HISTORIA  DE FRANKENSTEIN.

       a) La novela.
                
               El verano de 1816 no fue un verano cualquiera; se conoce como el verano en el que no hubo verano( las razones de todo ello las expondrá Encarnación Lorenzo en una futura entrada), pero la pertinaz lluvia en los Alpes suizos nos regaló una historia que entraría en la mitología occidental por derecho propio: Frankenstein o el Moderno Prometeo, obra de Mary Woolstonecraft Godwin (posteriormente Mary Shelley), hija de la activista por los derechos de las mujeres, y autora de A Vindication of the Rights of Women, Mary Woolstonecraft. La madre murió al nacer Mary, y ésta se crió con su padre en un ambiente de ideas radicales, rodeada de pensadores como William Blake o Thomas Payne, y poetas como Lord Byron o Percy Bysshe Shelley - con quien huyó en un tour por Francia, Suiza y Alemania, siendo él un hombre casado. Precisamente en esta escapada de los amantes, y en la compañía de Lord Byron, se retaron a conjurar el aburrimiento producido por la incansable lluvia escribiendo historias de miedo. Fue Mary la que ganó sin discusión con su narración sobre los límites de la ciencia y la reflexión moral acerca del progreso de la ciencia y la técnica; una historia del orgullo del ser humano al creerse poseedor de la razón que le permitirá conocer todos los secretos de la naturaleza y enmendarla en aquello que considere oportuno, como es el caso, en la historia, de borrar los límites entre la vida y la muerte.




    La historia que narra es la del joven Victor Frankenstein, un suizo que vive en Ginebra y lee antiguos libros de alquimia, que complementa con estudios de Filosofía Natural y Química en la universidad de Ingosltat. Queda fascinado por el "secreto de la vida", y con los conocimientos modernos y las técnicas más avanzadas de la época, crea un monstruo a partir de diferentes partes de cadáveres, y es capaz de traerlo a la vida. En este proceso podemos rastrear la confianza ciega en el progreso de la razón humana propio de la Ilustración, y la seguridad  que el ser humano encuentra en el conocimiento científico , apoyado por la experimentación, y que culmina en avances técnicos, una visión muy propia del positivismo del siglo XIX. Sin embargo, el joven queda horrorizado por su creación; el remordimiento y las dudas morales lo asaltan. El monstruo, por su parte, no entiende la reacción de quien lo ha creado, y al sentirse rechazado y abandonado, desaparece buscando venganza.
En esta huida hacia adelante, matará a las personas que más importan a su creador, y a alguna otra de forma accidental; su soledad y su monstruosidad lo convierten en un ser desgraciado, rechazado por todos y visto con horror y asco. Una creación fallida de la técnica humana, pero que es humano en sí mismo, ya que está dotado de razón, lenguaje y sentimientos y deseos profundos que lo impulsan a actuar de esa manera.

      La culminación de la venganza viene cuando el monstruo, rechazado por los humanos, le pide a su creador que le haga una compañera como él, alguien que comparta su monstruosidad para que no lo rechace y pueda sentirse acompañado; Victor accede, pero, cuando su creación está casi terminada, se ve incapaz de encarar una nueva criatura con vida propia y libre arbitrio, un ser humano de origen horrible. En ese momento aborta su proyecto, destruye a la nueva criatura por acabar, y el monstruo entonces se enfurece y busca una venganza que hunda a su creador: rapta y mata a su flamante esposa, Elizabeth. Tras ello, ambos huyen hacia las tierras frías y heladas del Polo Norte en una persecución sin final, hasta que los encuentra por separado el capitán de navío Robert Walton, y al que ambos cuentan la historia desde su perspectiva, dándonos la oportunidad, a los lectores, de completar ambos ángulos de visión de los hechos narrados. Destaca el relato del monstruo, que nos aparece como un ser auténticamente racional y dueño de un lenguaje capaz de expresar sentimientos profundos y pensamientos elaborados, un verdadero moderno Prometeo alejado del monstruo cinematográfico que carece del lenguaje ( en El Jovencito Frankenstein lo logra cuando su creador le cede parte de su intelecto).

      De esta historia original se han hecho diversas adaptaciones cinematográficas, no siempre fieles a la novela pero que han poblado el imaginario monstruoso de nuestra cultura.

       b) Las películas.
 
        De entre la extensa filmografía que trata del mito de Frankenstein, voy a destacar algunas de las cintas de mayor relieve:

            La primera versión de la novela data de 1931, de la mano de James Whale, que rodó El Doctor Frankenstein con Boris Karloff como el monstruo, y la imagen de densa capa de maquillaje que llevaba. La ambientación es extraordinaria, y la atmósfera del laboratorio es una clásico que será explotado en cintas posteriores como La Novia de Frankenstein El Jovencito Frankenstein. La fotografía en blanco y negro y los encuadres expresionistas la hacen una excelente adaptación de la novela, buscando un acercamiento al público y prescindiendo de las profundidades filosóficas de la novela.

        

     En 1935 Whale rodó La Novia de Frankenstein, en la que retoma pasajes de la novela no tratados en la cinta anterior, y que cuenta con una introducción que hace referencia a las circunstancias de la redacción de la novela: se encuentran Mary Shelley , Percy B. Shelley y Lord Byron tras haber contado esta su obra - que es lo narrado en la película anterior -  les dice que su verdadera intención era dar una lección moral, y que la historia no está completa, y comienza el relato en el que salen momentos importantes de la narración, como el encuentro con el ermitaño ciego, su huida al cementerio  y la creación de una compañera para él. Esta nueva criatura gritará asustada cuando, una vez recobrada la vida, vea al monstruo, quien, sin esperanza de ser amado por nadie, acaba con él, su compañera y su creador. 



      La primera adaptación en technicolor, y bastante fiel a la novela de M. Shelley, es La Maldición de Frankenstein, de Terence Fisher en 1957, con Peter Cushing como el doctor Frankenstein y Christopher Lee como la criatura.


   En los años 70, en un mundo más desenfadado y libre, se hacen unas adaptaciones peculiares: hay una producida por Warhol y dirigida por Paul Morrisay y Antonio Margherity en 1973 titulada Carne para Frankenstein, un producto bizarro en el que el sexo es un elemento de peso, y cuyas similitudes con la historia original son lejanas. La otra adaptación peculiar es la comedia de Mel Brooks que nos ocupa, y a la que dedicaremos un apartado íntegro.


 
     Ya en los años 90, y tras la adaptación fiel de Dracula de Bram Stoker por parte de F. F. Coppola, Kenneth Brannagh se planteó hacer algo similar con la novela de Mary Shelley, y así tenemos la cinta de 1994 Frankenstein de Shelley, en la que Brannagh no sólo dirige sino que también interpreta al joven científico Frankenstein peleando con su criatura - Robert de Niro - entre los hielos del Polo Norte y narrando su historia al capitán Walton.




III.- *EL JOVENCITO FRANKENSTEIN* Y UN PERSONAJE: INGA.-

        La película de Mel Brooks es una adaptación en clave de comedia de la obra de Shelley, pero también un rendido homenaje a las películas de Whale de los años 30, como ya hemos apuntado anteriormente, que usa sus mismos decorados del castillo y el laboratorio y la filmación en blanco y negro. Pero la historia se despega de todo la anterior en tanto en cuanto el protagonista es el nieto de Víctor Frankenstein, Frederick Frankenstein, que reside en Estados Unidos y da clase en una universidad, en un ambiente racional, científico, aséptico y totalmente alejado de monstruosidades y "sueños de la razón"; él es consciente de los límites del saber y el hacer humano, y por ello, desea a toda costa alejarse de su antepasado, llegando a cambiar la fonética de su apellido.

   Pero el pasado y los lazos familiares no se disuelven sin más: recibe una herencia de su abuelo y tiene que ir a Transilvania a hacerse con ella. Allí será recibido por Igor, su colaborador  jorobado - genial Marty Feldman - y su ayudante, Inga (Terri Garr ), una joven que lo espera en el carromato con el que van a recogerlo, comenzando aquí los equívocos de la cinta. La joven no parece tener ninguna formación científica, y a lo largo de la película veremos que su intelecto no es muy ágil, pero su espontaneidad y capacidad para consolar al doctor ante las adversidades del experimento la hacen un personaje peculiar. 


         En el castillo son recibidos por Frau Blücher, y ella los conducirá hasta la biblioteca personal del Barón - el autor del monstruo - y el joven Frederick decide seguir los pasos de su abuelo. 

    Consigue crear al monstruo y darle vida, pero éste tiene un cerebro anormal y huye del fuego; en su huida se encuentra con una niña y un ermitaño ciego, aunque finalmente es capturado y, en esta adaptación, su propio creador lo reconoce, y el monstruo se siente amado hasta el punto de aprender normas de conducta para presentarse en sociedad. En esta presentación, el monstruo vuelve a huir del fuego y a ser buscado por todos. Mientras tanto, llega al castillo Elizabeth, la novia de Frederick Frankenstein - mucho más cercano ahora a Inga - que será raptada por el monstruo. Este demuestra ser un gran amante, y Elizabeth se enamora de él. Mientras tanto, el doctor Frankenstein piensa que la única forma de que el monstruo pierda su monstruosidad y se humanice es que él le haga una "transfusión" de cerebro, lo que están realizando cuando llega la turba a linchar al monstruo. A pesar de no estar acabado el proceso, la criatura demuestra que ha conseguido logos, razón y lenguaje capaz de persuadir a las personas de lo injusto de su acción. El monstruo se casa con Elizabeth - quien tras su encuentro con él  lleva una estética similar a la de Elsa Lanchester en La novia de Frankenstein -, mientras que Frederick lo hace con Inga. El doctor cedió al monstruo parte de su cerebro, mientras el monstruo le ha cedido parte de su potencia sexual.


           En esta película el personaje de Inga es uno de los que se recuerdan por su forma de hablar y comportarse, ya que no parece muy ortodoxo que lo primero que le diga al científico al serle presentado es si "quiere revolcarse por la paja", ya que las ambigüedades y dobles sentidos del lenguaje hacen que no sea visto como apropiado. Parece que la joven está lejos de ser una persona cultivada y conocedora de las normas de urbanidad más elementales. Estos equívocos se multiplican a lo largo de la película, como cuando hablan del cadáver que van a coger para ponerle el cerebro de un prohombre y traerlo de nuevo a la vida, y la única reflexión que hace es que, si todo en él es enorme..."¡¡¡tendrá un rabo enorme!!!", o cuando consuela al doctor tras lo que parecía un intento fallido de haber dado vida a la criatura. Son estos los elementos que nos llevan a establecer un paralelismo entre este personaje de la película y la protagonista del relato de Henry James Daisy Miller, aunque ambas procedan de tan diferentes fuentes creativas y el tono de ambos relatos sea tan diferente: con la intención de entretener, mover a la risa y a pasar un rato desenfadado en la película y  con la de establecer una lección moral por parte del  gran novelista. 

IV.- HENRY JAMES.


      Henry James es un reputado novelista angloamericano, nacido en Nueva York dentro de una familia con grandes inquietudes intelectuales (su padre era filósofo y teólogo amateur, y su hermano William una figura principal en la filosofía y la psicología norteamericana), que pasó gran parte de su vida en Europa, de la que admiraba su cultura, costumbres y logros a lo largo de los siglos. Su familia viajó a Europa por períodos de dos o tres años varias veces en la vida de Henry y sus hermanos, buscando la mejor formación posible para ellos. Cuando Henry cumplió los 26 años hizo su primer gran tour en solitario por Inglaterra, Suiza y Alemania, y en 1875 se estableció definitivamente en Europa. 

      En la Norteamérica posterior a la Guerra Civil, la industrialización originó una nueva clase social de americanos ricos que viajaban a Europa durante grandes temporadas tanto para demostrar que estaban en la cúspide del éxito social y financiero como para adquirir una pátina de cultura y costumbres refinadas que los distanciaran del común de los americanos, más abiertos y menos cultivados. Esta clase de personas son el objeto de la prosa exquisita y cuidada de Henry James, los círculos acomodados americanos que viajaban por Europa pero, según James, no eran capaces de disfrutar del viaje, sino que lo vivían como una pesada carga. Esta temática hizo que James fuera tenido por un escritor elitista, pero él en realidad exploraba las complejidades de la percepción humana, los refinamientos de la sensibilidad y los estados mentales de la gente cultivada, atada a estrictos códigos de conducta.

     La contraposición de el Viejo y el Nuevo Mundo es un tema recurrente en James, y lo que se conoce como "el tema internacional". Para James, los americanos son gente directa, ruda, espontánea, inocente y con poca experiencia frente a la sofisticación y relativismo de la cultura europea. Para James, América sale perdiendo en la comparación, puesto que ve su cultura como superficial y estéril frente a la riqueza de la cultura europea, pero ello no significa que considere América como moralmente inferior a Europa, ya que frecuentemente adjetiva a Europa como "corrupta", pero sí destaca esa inocencia del americano que se torna  ingenuidad.

       La novela Daisy Miller dio una gran fama a su autor, a pesar de tener obras mucho más grandiosas y redondas que esta pequeña pieza construida a partir de un cotilleo que le contaron sobre una joven americana que había sido "cazada" por un joven romano de llamativo porte, pero de inciertos orígenes. A partir de estos mimbres, James construyó la historia de una joven americana rica que viajaba con su madre y su hermano menor por Europa. En Suiza conoce a otro americano, llamado Winterbourne, que queda asombrado por la belleza de la joven, a la vez que por la inconsciencia de su conducta, su ignorancia sobre la estructura de las clases sociales y los códigos de conducta vigentes en la sociedad americana acomodada que pasaba temporadas en Europa. Winterbourne, en su primer encuentro, piensa que la joven es un hermoso flirt, pero pronto se da cuenta de su inocencia e ignorancia, y sus acciones espontáneas y poco meditadas, como cuando accede a ir con él de visita al castillo de Chillon sin otra compañía. El colmo del escándalo entre las señoras americanas se produce cuando Daisy estrecha lazos con un joven italiano llamado Giovanelli. Pero el final es trágico, y la joven muere de malaria al haberse expuesto al aire del Coliseo, tenido por insano en aquella época. 



V.- ELEMENTOS DE COMPARACIÓN.-

         Una vez que conocemos las dos obras tan dispares, y a las dos jóvenes moralmente tan parecidas, vamos a establecer las similitudes y las diferencias que hay entre ambos mundos. 

     En primer lugar, en la novela y en la película encontramos el tema internacional, si por él entendemos las diferencias entre Europa y América, pero en la comparación de la película, la forma de relacionarse el Viejo y el Nuevo Mundo ha cambiado sensiblemente: América es ahora la primera potencia mundial y ha ayudado a Europa a sacudirse el monstruo de los totalitarismos, y a llevar a cabo su reconstrucción. Al mismo tiempo,  a América han ido a parar las grandes cabezas de la ciencia que han tenido que huir de Europa por la persecución antisemita de los nazis. Por ello, América es ahora la dominante, el mundo del saber, la razón, la técnica, el pragmatismo y las oportunidades. Europa es decadente, ha quedado sin gran parte de su potencial intelectual y está sumida en sus viejas ideas e incluso supersticiones. En la película de Brooks se ve esta inversión en el joven doctor Frankenstein, cuya vida se desarrolla en América en este ambiente intelectual y racional; cuando llega a Europa, el mundo que le aparece es el mundo de lo irracional, las masas que se echan a la calle para acabar con los monstruos y sus creadores y lugares muy poco modernos y llenos de superstición.

     En cuanto a las dos jóvenes, vemos que ambas son irreflexivas y se dejan llevar por su espontaneidad, no pensando lo que dicen y llevando a equívocos al personal que tienen a su alrededor, pero mientras Daisy Miller escandaliza al mundo bienpensante de mujeres americanas mayores en Europa, Inga sólo lo hace con Frau Blücher; ambas dejan descolocados a dos hombres todavía jóvenes pero más maduros y experimentados que ellas. Winterbourne, en el caso de Daisy Miller quedará atrapado en un sin vivir por intentar estar pendiente del comportamiento de Daisy, y quedando relegado a contar su historia desde fuera, mientras que Frederick Frankenstein soporta el auxilio de una ayudante tan poco avispada, pero siempre dispuesta a estar a su lado.

     Estos serían los elementos que nos han llevado a comparar a Inga y a Daisy Miller, mujeres protagonistas de dos historias totalmente diferentes, pero que responden a un mismo cliché: cómo actuar en el mundo que nos ha tocado vivir, siguiendo las normas y renunciando a lo que somos, o hacer lo que nos plazca sabiendo que seremos juzgados. Es el eterno dilema moral del ser humano.



FUENTES CONSULTADAS

https://en.wikipedia.org/wiki/Daisy_Miller

https://en.wikipedia.org/wiki/Henry_James

http://www.diariodeleon.es/noticias/filandon/frankenstein-mary-shelley-y-sus-versiones-cinematograficas_529439.html

http://www.abandomoviez.net/db/pelicula.php?film=969

miércoles, 20 de abril de 2016

¿NO HAY LUGAR PARA LA FILOSOFÍA HOY?¡¡¡CLARO QUE SÍ!!!




       Estamos asistiendo a una situación incómoda y difícil para quienes nos dedicamos dar clase de Filosofía en este país, dado que las sucesivas ( y excesivas ) reformas educativas que se han hecho a lo largo de la democracia han ido dejando a esta asignatura en una triste figura, quijotesca por lo magra y cada vez más desdibujada, pero también por la tenacidad con la que lucha por defenderse de esta incomprensible tendencia a hacerla desaparecer. Cierto es que el mundo es cada vez más complejo, y la educación tiene que afrontar nuevos retos, pero no a costa de erradicar la fuente de todas las demás ciencias. 

       Tras esta introducción sobre la "cuestión actual" de la asignatura de Filosofía en Secundaria, voy a compartir con vosotros una iniciativa que llevé a cabo el pasado fin de semana para reivindicar el papel de la filosofía dentro del mundo contemporáneo. 

       En la Vega Baja del Segura (provincia de Alicante) se celebra desde hace catorce años unos encuentros de profesores y alumnos de centros de Educación Secundaria de la zona para llevar a la calle y compartir experimentos y estudios de ciencia aplicada, y allí es donde preparé un experimento desde la Filosofía, ya que la Filosofía está en la base de todas las ciencias. Encontré tres alumnos entusiastas, entregados e incondicionales que me secundaron, y tomaron la iniciativa en la totalidad del proyecto, a quienes agradezco enormemente que lo llevaran a cabo. Estos alumnos son: Álvaro Heredia Lidón, Emilio Pérez Pastor y Diego Alejandro Toro Ramírez.


       Nuestro experimento consistía en mostrar los principios de la computación, los primeros pasos de los ordenadores y smartphones, entre otros muchos aparatos que usamos a diario tal como los estableció Alan Turing. Diseñamos una máquina de Turing muy casera, pero muy eficaz con una pizarra cuadriculada, rotuladores y borrador; todo el trabajo experimental estaba en la programación de las acciones que tal "máquina" llevaba a cabo. 



       Para completar el experimento, hacíamos el test de Turing, para determinar si hablamos con un humano o con una máquina, y una vez más, su imaginación hizo diseñar una acción interactiva con el público que tuvo mucho éxito. A la vez, a quienes se sometían a la prueba, se les hacía reflexionar acerca de lo que diferencia y hace único al hombre;  es decir: sacábamos a colación la cuestión esencial de la antropología filosófica, y ello sin que la gente hiciera aspavientos por pensar o darse cuenta de que hasta en la vida diaria la filosofía lo invade todo, y que erradicar la filosofía de la educación y la sociedad es una tarea insensata, a la vez que imposible. 


   

sábado, 27 de febrero de 2016

LOS COMIENZOS DE LA ANTROPOLOGÍA CIBERNÉTICA: ALAN TURING

     Esta entrada fue publicada originalmente en el blog Tinieblas en el corazón. Pensar la Antropología, pero dado que el público al que va dirigido este blog es el del segmento interesado por la filosofía, he decidido ponerlo también aquí.



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  Desde muy pequeño Alan Mathison Turing (1912-1951) demostró un gran interés por muchas cosas, entre ellas las matemáticas y los enigmas, pero también por la idea de "máquina" que él asociaba al organismo humano. En cartas remitidas a la madre de su fallecido amigo Christopher Morcon, Turing planteaba la cuestión de cómo el alma se alojaba en la materia, y descubrir el mecanismo por el cual se liberaba del cuerpo. No era un problema de índole religiosa para él, ya que se declaraba ateo, sino más bien un problema técnico, abordable desde la mecánica cuántica, que conocía desde que era bastante joven por el libro de A. Eddington The Nature of the Physical World (1928). 



     Será precisamente este interés el que lo llevará a convertirse en una figura destacada del siglo XX, ya que sus ideas acerca del funcionamiento de la mente le permitieron crear los primeros ordenadores, investigar los patrones de distribución de manchas en las pieles de los animales y sentar las bases de la Inteligencia Artificial (IA), además de inspirar con su test, diseñado para saber si hablamos con un humano o una máquina, el libro de Philip K.R. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, y su adaptación cinematográfica, la icónica Blade Runner, dirigida por Ridley Scott. En esta obra se usa un instrumento racional, el test Voight - Kamppf para determinar si un individuo es un replicante o no; este test usa el tiempo de reacción emocional ante unos estímulos, y el de Turing usa solamente preguntas y la deducción para determinar si nuestro interlocutor es o no humano, pero la idea de usar herramientas mentales para distinguir a los humanos de sus propias creaciones está en Turing, ya que él hizo avanzar la tecnología para poder fabricar instrumentos - este mismo ordenador o robots cada vez más avanzados - que fueran capaces de simular las respuestas de los humanos.


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       Este enfoque abrió un camino bastante novedoso en la Antropología, que siempre ha intentado definir al ser humano en toda su complejidad, separándolo del conjunto de los seres naturales, y desde Turing, también separándolos del mundo de los seres artificiales.

   Pero las aportaciones de Turing a la Historia no acaban aquí, ya que no debemos olvidar su crucial aportación a la derrota nazi en la II Guerra Mundial gracias a la construcción de máquinas Bombe y los mecanismos lógico - matemáticos (los "bamburismos") capaces de desencriptar los mensajes cifrados por los alemanes mediante máquinas Enigma, empresa que había resultado desalentadora durante demasiado tiempo y que llevó a una insostenible pérdida de vidas humanas. Otra vez el cine nos acerca a Turing a través de la película The Imitation Game, de Morton Tyldum (2014), con Benedith Cumberbath y Keira Knightley en el papel de Turing y la imprescindible Joan Clarke (una entrada que repasa la figura de esta extraordinaria y poco reconocida matemática se puede ver en este enlace:http://mujeresparalahistoria.blogspot.com.es/2015/05/joan-clarke-y-la-asimetria-sexual-en-el.html

   1.- ALAN TURING Y LAS MATEMÁTICAS.-

   Alan Turing nació en el seno de una familia de clase alta ( su padre era empleado del Indian Civil Service), en la que no había tradición científica o académica, hasta llegar a Alan, cuyas dotes intelectuales e interés por las matemáticas lo llevaron al King's College, de Cambridge en 1930 a estudiar esta disciplina. Allí leyó obras de Russell, Von Newman, conoció el Teorema de la incompletitud de Gödel y discutió brevemente con Wittgenstein acerca de las matemáticas.

    Las Matemáticas, que, según Kant "habían entrado por el camino seguro de la ciencia" ( Prólogo a la segunda edición de la Crítica de la Razón Pura) con los antiguos griegos - Thales de Mileto - y que, en su opinión ya no sufrirían avances ni retrocesos, sin embargo, tuvieron un espectacular desarrollo a partir del siglo XIX. Ya en 1666, Leibniz desarrolló en su Ars Combinatoria una teoría para hacer una matemática de las ideas, en la que concibe que toda idea es o bien simple, o bien compleja, que serían representadas, respectivamente, por números primos o compuestos, creando así un alfabeto matemático para las ideas. El propósito es, en definitiva, crear un alfabeto universal, unívoco y basado en la razón que suponía, de hecho, abrir un camino común para la lógica y las matemáticas. Un precedente se encuentra en el siglo XIII, con el mallorquín Ramon Llull, para quien el conocimiento científico consistía en la unión o conjunción de las 54 ideas raíces, creando así el "gran arte" que lleva a la Scientia Generalis. Lo más innovador de su propuesta fue la creación de unas ruedas concéntricas que, al girar, combinan estas ideas, procediendo de una forma mecánica en la que podemos atisbar un primer diseño de ordenador.


     Los cambios más importantes en las matemáticas comienzan con A Treatise on Algebra (1830), de Peacock, que entendía que el álgebra es una ciencia deductiva a igual que la geometría, y que afirmaba que toda operación matemática tenía un cuerpo de leyes que establecían exactamente las propiedades de cada operación, y el único significado de los signos operativos son los asignados por las leyes. Se crea así el Álgebra Simbólica o Álgebra Abstracta, que influirá en Boole.

     Esta rama se vio engrosada con las aportaciones de Abel (Teoría de Grupos), el Álgebra de Vectores y el de Matrices en la década de 1830, y ya en la de 1890, Schröder y Whitehead exponen un Álgebra de la Lógica que incluye elementos de Álgebra Abstracta.

     La Lógica Matemática se institucionaliza en 1847 con The Mathematical Anlysis of Logic, de Boole, el primero en ofrecer una teoría unitaria de la lógica, que admite ser interpretada tanto dentro de un marco teórico de clases como de lógica de enunciados.

    Con estos precedentes, Jevons (1835 - 1932) concibe la posibilidad de hacer una máquina de razonar , ya que para él la deducción es un procedimiento mecánico en el que los pasos de un razonamiento pueden transformarse en ecuaciones con signos que representan cualidades dadas en virtud de unas reglas.

     La lógica y las matemáticas siguen explorando sus nuevas posibilidades y el espacio compartido en la última década del siglo XIX y principios del XX con Whitehead, Huntington, Frege y Peano entre otros. Los elementos que más directamente influirán en el pensamiento de Turing cuando llegue a Cambridge serán:

1.- Teoría de Conjuntos de Cantor y la existencia de conjuntos no enumerables, como el de números comprendidos entre el 0 y el 1.

2.-Los Principia Mathematica de Russell y Whitehead. También toma de Russell su paradoja relativa a la adscripción de todas las clases que no se poseen a sí mismas a este conjunto o no, cuyo ejemplo clásico es: imaginemos que existe un barbero tal que sólo afeita a aquellos barberos que no se afeitan a ellos mismos. ¿Se afeita este barbero a si mismo, o no? Sea cual sea el signo de la respuesta, caemos en contradicción.

3.- La influencia más directa es la del teorema de la incompletitud de Gödel, enunciado en 1931, y que demuestra que ningún sistema axiomático de la Aritmética Elemental es completo, si este tiene la propiedad de la consistencia (dentro de él no se pueden deducir dos teoremas contradictorios ). Este teorema acabó, entre otras aspiraciones, con la de Hilbert en los años 20, de obtener una demostración de la consistencia de la Teoría de los Números Naturales (Aritmética Elemental). Sin embargo, Hilbert reducía el problema de la consistencia a un puro formalismo, y retaba a la comunidad académica a encontrar un procedimiento mecánico o de "computación" que permitiese deducir la veracidad o no veracidad de una proposición matemática dada. Este reto fue la espoleta de la creación de la máquina - a o Máquina de Turing.

   Cuando Turing llegó a Cambridge, hacía dos años que había vuelto allí otra mente brillante: Ludwig Wittgenstein, quien había revolucionado ya la Filosofía con su Tractatus Logico - Philosophicus, y volvería a hacerlo posteriormente con las Investigaciones Filosóficas.  En este blog se encuentran dos entradas sobre el filósofo vienés, una relacionada con la publicación de un libro de Joaquín Jareño sobre él: http://anthropotopia.blogspot.com.es/search/label/Joaqu%C3%ADn%20Jareño, y otra sobre los años que Wittgenstein pasó como maestro de primaria en aldeas de la Baja Austria:http://laperla-whynot.blogspot.com.es/2014/04/la-experiencia-pedagogica-de.html
Turing y Wittgenstein tenían diferentes visiones de las matemáticas, que se detallarán en una entrada posterior.

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2.- LA MÁQUINA DE TURING.-

       El reto planteado por el teorema de Gödel desencadenó en Turing el deseo de idear un automatismo capaz de decidir qué funciones matemáticas son calculables; esto es, cuáles llegan a una solución en un tiempo finito y cuáles no. Estas ideas ya se encuentran en el artículo de 1936 con el que se graduó en matemáticas: "On computable numbers with an application to the Entscheidungproblem".

        La denominada Máquina de Turing es un dispositivo abstracto (en su primera formulación) que representa la configuración más sencilla de un ordenador , y consta de una cabeza capaz de leer, borrar y escribir símbolos en una cinta infinita dividida en celdas, como "hardware" básico. Se completa con tres elementos para poder funcionar:

1.- Un alfabeto, compuesto por "0", "1", y "blanco" (o "no escribir nada").

2.- Una memoria o registro del estado de la máquina en cierto instante, y que debe ser actualizado cada vez que ha procesado un símbolo y antes de hacer lo mismo con el siguiente.

3.- Tabla de acciones donde se detalla la acción (o acciones) que se ejecutará al concluir la anterior.

     Esta primera máquina, o "máquina - a "sería como un ordenador programado para realizar una única tarea ( y ya usado en el sistema AGC - Apollo Guidance Computer). Posteriormente, Turing hizo una generalización de esta máquina, la "máquina de Turing -u", o máquina universal, capaz de simular el funcionamiento de otra máquina de Turing y así procesar distintos programas. En todos estos casos, las máquinas pueden alcanzar soluciones computables, que, según la tesis de Church - Turing son aquellas que pueden ser expresadas mediante un algoritmo o método efectivo de computación. En este punto es interesante señalar que Turing viajó a Estados Unidos en 1936 a estudiar con Church el uso de la "intuición" en matemáticas, entendiendo que la intuición es una anticipación o visión mental que nos ayuda, durante un razonamiento , a llegar a una conclusión. Es decir: en un razonamiento puramente lógicos hay elementos no estrictamente lógicos; es decir, hay etapas no algorítmicas.

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      Posteriormente Turing ideó otra máquina, la máquina "oráculo", donde el dispositivo se conecta a una caja negra para demandar más rutinas, siendo este el principio de la hipercomputación.

3.- LA MÁQUINA DE TURING, LA PSICOLOGÍA CONDUCTISTA Y EL REDUCCIONISMO DE LAS CIENCIAS.-

    Es precisamente la metáfora de la "caja negra" la que se usa para hablar de la Psicología Conductista en sus primeras fases (Pavlov, Skinner), debido a que la visión antropológica de esta ciencia es la de un organismo en el que, dado ciertos estímulos externos, se genera una respuesta, sin entrar a considerar los estados intermedios. Así, desde el Conductismo, la conducta de un ser humano y una de estas máquinas de Turing no se diferencian en nada. Desde que era muy joven, Turing se interesó por la construcción de máquinas en un intento de simular al organismo humano, al que entendía como una máquina, siguiendo la Antropología Cartesiana, donde el cuerpo es pura res extensa que funciona hasta que deja de hacerlo, o se "descompone".

    La Psicología Conductista surgió con Ivan Pavlov en los años 20 del siglo XX, cuando el neurofisiólogo ruso experimentaba con perros, y observó que se podía condicionar la respuesta de organismos animales a unos estímulos condicionados. Esto constituyó la base de una escuela psicológica y de aprendizaje que reduce la conducta animal y humana a pura conducta observable.


                                                 condicionamiento-clasico1.png

      
          Este objetivo encajó con el afán reduccionista del debate sobre qué es el conocimiento científico surgido a partir del Círculo de Viena, y que defiende que, el conocimiento científico es único, que todo aquello que quiera ser tenido como tal, debe expresarse en un lenguaje fisicalista, es decir, reductible a puros términos físicos u observables, y por tanto, dejaba fuera, como conocimientos no científicos a saberes tales como la metafísica, la psicología no conductista, el marxismo o expresiones tan humanas como la poesía. Recogiendo términos de Turing: queda fuera de la etiqueta de "ciencia" todo conocimiento no computable.

    Sin embargo, la física había entrado ya en un terreno en el que la computación era más difícil. Richard Feynman predijo una clase de problemas no computables: los fenómenos de naturaleza cuántica, observables en los átomo, y para los que la física clásica es insuficiente. Para que una máquina de Turing pudiera simularlos, ésta tendría que estar en varios estados a la vez o leer al mismo tiempo varias celdas de la cinta. Este es el campo de investigación que busca crear ordenadores cuánticos.

4.- TURING, Y LA II GUERRA MUNDIAL.-

      En el enlace de la entrada dedicada a Joan Clarke más arriba detallado se repasa la extraordinaria actuación de Turing y Clarke, entre otros matemáticos trabajando para la inteligencia Británica desencriptando los códigos nazis y llevando a los aliados a la victoria. En la presente entrada recordaremos solamente los puntos más esenciales. Además, en la película The imitation Game se pueden seguir con bastante exactitud estos hechos.


    Los alemanes contaban con varias máquinas Enigma, creadas por Arthur Scherbius en 1918 que les permitían encriptar todos sus mensajes con unos códigos que cambiaban a diario. Los polacos llegaron a desencriptar algunos de estos códigos, pero cuando los nazis aumentaron el número de rotores de la Enigma, se vieron desbordados por la tarea, y le pasaron la máquina Enigma que habían conseguido y toda su información a los británicos, que inmediatamente se pusieron a trabajar en esta tarea creando el GC&CS (Britih Government Code &Cypher School) en Bletchley Park, una mansión victoriana alejada de Londres.

     Para descifrar los códigos de Enigma, Turing se incorporó a este complejo el 4 de septiembre de 1939, y allí ideó una máquina que, siguiendo los pasos del prototipo de los polacos, la Bombe, hiciese el trabajo de varias Enigma en serie. Esta máquina se acabó en 1940, y con ella se pudieron conocer echas de ataques aéreos a Inglaterra y rutas de los submarinos y navíos alemanes, contribuyendo a la victoria en África contra Rommel y facilitó las operaciones militares de los aliados en el Oeste de Europa. También desarrolló procedimientos estadísticos para optimizar el uso de Bombe, los denominados "bamburismos". En 1944 creó la máquina Colossus, electrónica y programable, para desencriptar mensajes de la Lorenz SZ 40/42, que cifraba mensajes usando números aleatorios, que todavía no puede ser considerada una máquina de Turing universal, ya que sólo sirve para romper códigos. De esta máquina no se supo nada hasta 1976, cuando la Ley sobre Secretos Oficiales permitió hacerlo público. En 1945 fue galardonado con la Orden del Imperio Británico.

5.- TRAS LA II GUERRA MUNDIAL: NUEVAS INVESTIGACIONES Y EL ENIGMA DE SU MUERTE.
    

   Una vez acabada la contienda, , Turing se incorporó al Laboratorio Nacional de Física en Londres, con el propósito de diseñar y construir un ordenador, al que se conoció como ACE (Automatica Computing Engine). En su informe detalló tanto el hardware, bastante ligero pues sustituyó ciertos circuitos electrónicos por programas almacenados en la máquina, como el software; en su memoria guarda datos en código binario.

    En 1947 ideó un lenguaje de programación conocido colmo Abbreviated Code Instructions. En 1948 abandonó el proyecto y el Instituto, y llegó a Manchester, donde volvió a coincidir con Von Newman. Ambos intentaron organizar en la Universidad un laboratorio para diseñar ordenadores con fines científicos y no militares. Este proyecto lo patrocinó la Royal Society, naciendo así la Royal Society Computer Machine Laboratory.

      En 1950 Turing escribe "Computing Machinery and Intelligence", donde detalla su famoso test de Turing, con el que planteaba la cuestión de hasta qué punto podríamos distinguir, con preguntas y respuestas dadas a través de pantallas, si una máquina se comporta de modo inteligente. Su tesis principal es que puede que una máquina no sea inteligente, pero sí puede responder de forma inteligente. Este enfoque encaja perfectamente con el de la psicología conductista, y marca el nacimiento de la Inteligencia Artificial. Turing trataba de explicar la mente o áreas cerebrales como memoria o habilidades cognitivas para reunir información, razonar y llegar a conclusiones. Turing veía el cerebro infantil como una "máquina desorganizada", que se va organizando con el aprendizaje, hasta llegar a ser una máquina organizada en la edad adulta. Turing ideó una neurona artificial o "máquina desorganizada de tipo B", capaces de aprender y organizarse, y otras, de tipo A, ya organizadas e incapaces de aprender nada nuevo. La tesis de Turing es que las neuronas tienen un comportamiento boleado. Actualmente, la IA trabaja con redes de neuronas artificiales.

    De 1952 a 1954 Turing trabajó en la posible aplicación de la computación a la Biología, estudiando la morfogénesis o simulación con ordenador del crecimiento y la forma de los seres vivos, descubriendo  por ejemplo, que en girasoles, piñas y pétalos y sépalos de flores responden a la serie Fibonacci, ya que así pueden captar mayor cantidad de luz.

    Se interesó por los patrones de formación de rayas y manchas de la piel de los vertebrados, que él veía conectados a circuitos neuronales, de forma que un embrión estaría "sin manchar", y las células pigmentarías producirían dos tipos diferentes de morfógenos, activadores e inhibidores respectivamente, que se difundirían por el tejido embrionario, reaccionando entre sí según unas ecuaciones de acción-difusión (diseñadas por el mismo Turing) que llevarían al patrón de concentración o "huella" que serían las manchas, bandas o rayas del adulto.


     Turing se suicidó con una manzana envenenada el 8 de junio de 1954, tras haber sido detenido por prácticas homosexuales y haberse sometido a castración química dos años antes. También se dice que murió accidentalmente por los elementos químicos - cianuro - con los que seguía investigando hasta el final. El enigma queda flotando.